Saber no es saber hacer: la relación terapéutica

# 1- La relación terapéutica

Sabemos que una parte central del trabajo con nuestros clientes es el establecimiento de una relación terapéutica auténtica, cercana, validante.  Entender estas cualidades de la relación terapéutica es fácil, vienen descritas en los libros y pueden estudiarse, hacerlo es otra cosa: ¿Cercanía? ¿Cómo se muestra cercanía? ¿Tenemos que mostrarnos cercanos con todos nuestros pacientes? ¿Lo que entiende como cercano el terapeuta será igual que lo que entiende el cliente? ¿Cómo se mide el nivel de cercanía apropiado? ¿Para todos los casos lo apropiado será lo mismo? 

Ninguna de estas preguntas tiene una respuesta clara y unívoca, como siempre ocurre cuando se trata de personas, la respuesta suele ser: “depende”… Pues sí,  depende de la persona con la que estemos, depende de su historia, de lo que haya vivido como cercanía, depende de sus circunstancias actuales y de lo que está necesitando en determinado momento, depende también de la interacción en curso con el terapeuta. …. 

De ahí que además de estudiar y reflexionar sobre la cuestión, será necesario que el terapeuta desarrolle una postura de constante exploración, con la intención de descubrir en cada interacción clínica con cada paciente, qué significa cercanía por ejemplo, ahí, en ese momento, con esa persona...

Para ello será importante que el terapeuta practique esa postura de exploración, que pueda estar presente en cada interacción, como lo contrario de estar atrapado en la urgencia temporal, o enredado con ideas que se han despertado durante la sesión anterior, o en pensamientos anticipatorios sobre el cliente que está esperando en la sala y al que se verá con retraso… O atrapado en sus preocupaciones personales, o en su cansancio o en su inseguridad o sus miedos al intervenir, o en la autocrítica o autoexigencia, tan típicas de los profesionales de la salud…

Entrenar la presencia en el aquí y ahora pasa necesariamente por ser capaz de identificar esas tendencias mentales personales, esos pensamientos que suelen visitarnos ante ciertos pacientes, las preocupaciones que nos asaltan últimamente, las ideas recurrentes o las sensaciones molestas, de incomodidad que aparecen ante ciertos temas, y en sesión. Y mover la atención y enfocarla en lo que está ocurriendo con el cliente, a los objetivos que se buscan en sesión y ser sensible a notar lo que está ocurriendo en ese momento. Desde esta posición de conciencia y apertura del terapeuta, de distancia de las propias tendencias personales, los miedos y preocupaciones del clínico; y gracias al conocimiento de la historia del cliente, y con la atención puesta en la interacción, el terapeuta podrá responder a aquellas preguntas sobre cómo generar cercanía en este momento … y hacer los movimientos necesarios…

Tareas del terapeuta¿Cómo puedes hacerlo?
Promueve la relación de colaboraciónPide permiso para preguntar, expresa claramente que necesitas ver lo que el cliente ve en las situaciones que  está narrando, promueve la descripción de lo que le ocurre y agradece los ejemplos concretos que te proporciona el cliente.
Haz explícito que necesitas que la persona participe activamente, que te ayude compartiendo su experiencia, pídele feedback y promueve activamente que exprese su opinión y su sentir sobre el transcurso de la sesión, lo más abiertamente posible.
Muestra respeto e interés auténtico por el relato del cliente
Muéstrate respetuoso e interesado por lo que te cuenta, sé sincero y abierto y pregunta por las cosas que no entiendas, que no te cuadren, o te llamen la atención.
No des cosas por supuestas, ni creas que los referentes tuyos son los del cliente. Eso es imposible que ocurra, por ello, detente e indaga en los significados personales de las cosas que te cuenta.
Transmite confianza, cercanía y compromiso y pide lo mismo a tu clienteAgradece la confianza que el cliente está depositando en tí al contarte sus dificultades, al exponerse a tu mirada. 
Pregúntale si hay algo que tú pudieras hacer o dejar de hacer para que se sintiera más cómodo en ese encuentro o al hablar de ese tema.
Expresa la necesidad de que el cliente se comprometa con las propuestas que le vas a hacer ya que el cambio dependerá en gran parte de sus movimientos.
Explicita con claridad cuál es tu rol en el proceso y expresa que aunque no puedas garantizarle resultados, si le puedes garantizar tu compromiso con estar presente y poner a su disposición todas las herramientas que están a tu alcance y toda tu experiencia.
Valida lo que el cliente siente y piensa, y todos sus esfuerzos por afrontar su problema.Detente, pon atención, interésate y explora cuando notes que están emergiendo sentimientos o sensaciones en tu cliente, ayuda a que el cliente describa lo que le está ocurriendo, ayuda a ponerle palabras a lo que está sintiendo y transmite la idea de que eso está bien, que es perfecto que sienta de ese modo y que puede ser relevante explorarlo juntos.
Muestra empatía, utiliza la toma de perspectiva para ponerte en el lugar del cliente, imagina cómo sería estar viviendo eso que está viviendo tu cliente, y valida el esfuerzo que supone venir a sesión y hablar de cosas dolorosas o vergonzantes. 
Pregunta e interésate por las cosas que ha hecho antes de venir a terapia para resolver esto que le preocupa, y muestra respeto y consideración por todas las cosas que ha intentado hacer antes, incluso cuando no le hayan funcionado.
Valida el coraje del cliente al hacer todos esos esfuerzos y por venir a terapia en la búsqueda de su mejoría.

Si crees que necesitas mejorar en estas tareas y desarrollar más habilidades, quizás te ayude:

  • Al inicio de cada sesión puedes llevar a cabo un ejercicio de respiración que te ayude a centrarte en la tarea, a estar más presente con tu paciente.
  • También puede ser de utilidad cuidar las transiciones entre pacientes, tomándote el tiempo que necesites para cerrar con un paciente, tomar anotaciones para pasar a revisar el expediente del próximo paciente, iniciar la sesión con el siguiente.
  • Puedes imprimirte la tabla de arriba y de vez en cuando revisar hasta qué punto con determinado paciente has llevado a cabo las tareas sugeridas, has incluido las verbalizaciones necesarias.
  • Pregúntale directamente a tu paciente hasta qué punto está sintiendo confianza, cercanía, compromiso, validación, etc., en sesión contigo.
  • Puedes agregar a la tabla de arriba una nueva columna en la que especifiques cómo con un cliente en particular vas a acometer tu tarea. Anota tus propias frases, y qué le dirías a ese cliente, por ejemplo, para transmitirle confianza, validación, o con qué tareas o a travñes de qué ejercicios o metáforas puedes invitarlo a colaborar en el proceso.

Post by Marisa Paez

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