Volver… cuando hay cosas que han cambiado para siempre…

Volver… cuando hay cosas que han cambiado para siempre…

Parece que poco a poco vamos volviendo a algunas de nuestras rutinas. Ya hay más ruido en la calle, más coches y muchas bicis circulando, han surgido nuevos deportistas … los carteles de los escaparates van transformándose del “quédate en casa” al “te esperamos con cita previa”. Poco a poco vamos descubriendo las cosas que vuelven a ser como eran, las cosas que temporalmente tendremos que hacer de forma diferente, y el tiempo nos dirá, aquellas que han cambiado para siempre…

Para muchas personas las cosas ya han cambiado para siempre

Muchas personas volverán a sus rutinas cotidianas sin sus seres queridos, tendrán que superar el dolor y demás sentimientos propios de una pérdida, y ajustar sus rutinas y hábitos a la ausencia. Muchos tendrán que aprender a hacer nuevas cosas, cosas que hacía la persona fallecida, tendrán que adaptar sus recorridos diarios, buscar nuevos apoyos…

Para otros, por ejemplo los sanitarios, el trabajo quizás se normalice, los horarios y los turnos volverán a ser como eran, disminuirán las exigencias y la urgencia por la alta demanda asistencial. Sin embargo lo vivido, va a dejar huellas y al volver a la rutina puede que aparezca el cansancio, la ansiedad, el temor y se hagan presentes los recuerdos más difíciles…

Otros volverán a “la normalidad” sin trabajo, o con la incertidumbre de no saber si lo recuperarán y en qué condiciones. Otros ya habrán cerrado su negocio o empresa y en estos momentos las dudas estarán bullendo, intentando resolver el enigma sobre cómo recuperarse del varapalo económico.

Otros volverán a trabajar por turnos, tendrán que aprender a teletrabajar, a formarse en herramientas informáticas, seguramente los docentes tengan que reforzar sus habilidades pedagógicas y transformarlas al mundo de la tele-educación. Probablemente la incertidumbre y los pensamientos de “esto es imposible”, “así no puede hacerse”, “no voy a ser capaz” o “yo quiero volver a lo de antes”, junto con la tensión, se estén haciendo presentes para muchos en estos momentos.

Otros tendrán que aumentar su plantilla para hacer frente a la altísima demanda de productos o de servicios, que hoy, a la luz de la nueva realidad se han hecho imprescindibles. Y tendrán que abordar un mercado, quizás novedosos, más exigencias, con nuevas reglas.

Otros simplemente volverán a la rutina anterior después de un montón de días aburridos, que no han sabido qué hacer con tanto tiempo y se han atiborrado de información, y se han expuesto y sentido abrumados por la situación caótica, por el drama que han vivido muchos otros, o se han dejado invadir por el veneno crítico de los que “todo lo saben a posteriori”…  Y tal vez vuelvan atemorizados, inseguros, llenos de preocupaciones por lo que no les ha pasado pero podría haberles pasado, o por lo que podría pasarles en el futuro….

Algunos volverán a la vida normal habiéndose encontrado verdaderamente con sus parejas, para algunos este parón y la convivencia estrecha que ha supuesto, habrá sido un regalo, el reencuentro y la reconexión con la persona amada. Para otros en cambio habrá supuesto un suplicio, chocarse con una realidad desgastante que haya podido provocar además, tensión, desagrado e incluso la violencia ….

Otro descubrimiento lo habrán  hecho padres y madres. Pasar 24 horas con niños o adolescentes podría haber sido maravilloso o una pesadilla, en la mayoría de los casos seguramente una mezcla de ambos. Darte cuenta que tus hijos no saben aburrirse, o gestionar su tiempo autónomamente, o son incapaces de respetar el espacio de los adultos, que demandan ser el centro de atención, o que no colaboran en casa…. puede haber sido muy desgastante para muchas familias…

Todas estas realidades, novedosas, complejas y particulares, sin lugar a dudas, van a generar una serie de reacciones que supondrán diferentes grados de dolor, malestar e incomodidad, tanto por lo vivido, como por reflexionado, imaginado, o anticipado… y van a demandar reajustes, a replantearnos aspectos de nuestra vida diaria y nos obligarán, en muchos casos, a buscar alternativas creativas: a realidades diferentes respuestas diferentes.

Y ese es el mayor desafío que al parecer toda la humanidad enfrenta hoy: ajustarse a las nuevas condiciones de vida que la crisis del COVID-19 plantean por ahora…. Y desconocemos cuáles otras y por cuánto tiempo más.

Pero todos estos acontecimientos vividos y los que vendrán ¿generarán trauma? ¿aumentarán los trastornos mentales?

¿Habrá otra “pandemia” de ansiedad y depresión, de trastorno por estrés post-traumático, como se viene vaticinando?

Pues depende, y en gran medida dependerá de lo que las políticas sanitarias, los responsables de la salud mental, los colegios profesionales, los medios de comunicación y cada psicólogo en sus despachos, digan y hagan.

Marisa Paez
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